GÒTICS NEWS XVI ESP

CULTURA DEL ESFUERZO COLECTIVO GÒTICS RUGBY CLUB

Introducción

En deporte se diferencian dos filosofías o formas de afrontar la práctica deportiva y la competición: la cultura del esfuerzo y la cultura del ego.

En estas líneas queremos presentar a las familias la postura del Club y de la Escuela de Rugby de Gòtics.

Cultura del ego

En la cultura del ego el objetivo es SU resultado. Como club, equipo o jugador, porque aplica a todos los niveles, se busca ante todo y de todas las maneras posibles el resultado que es lo único realmente importante. Además, la recompensa ha de ser inmediata, se trabaja a corto plazo del mismo modo que las obras de cualquier pueblo o ciudad antes de las elecciones municipales.

Se crean deportistas para los que conductas como hacer trampas, incluyendo doparse, son aceptables. Y, por supuesto, el desprecio al contrario e incluso a sus compañeros menos dotados. Las personas que se inclinan por este modelo se identifican con frases como “Diré cualquier cosa para conseguir lo que quiero” o “Sé que soy especial porque todo el mundo me lo dice”. Los entrenadores premian las conductas egoístas de los jugadores siempre que les conduzcan a su resultado.

Y para los jugadores solo importan ellos, su conducta es egoísta y las consecuencias habituales son: rabietas al perder, búsqueda de culpables externos, traslado de los errores propios, culpando a los compañeros, no saber ganar con desprecio al rival, falta de respeto a la figura del árbitro al que también se usa como chivo expiatorio para justificar un mal resultado, ausencia de autocrítica, falta de motivación para el entreno serio y duro y un largo etcétera de acciones basadas en el egoísmo entendido como la tendencia general de anteponer los propios objetivos e intereses a los del equipo.

Cultura del esfuerzo

Desde su nacimiento, el club se ha forjado en innumerables luchas y batallas para su supervivencia. Desde el mismo momento de su fundación quedó implícitamente claro que la lucha y el esfuerzo titánico iban a ser imprescindibles. Ahora en la escuela entrenamos en “verde” más de 100 veces por temporada. No hace demasiados años, el equipo senior del club también entrenaba en verde, pero era en los parterres de Montjuic hasta que llegaba la policía, dando lugar a pintorescas anécdotas que pueden consultarse en la hemeroteca. Por eso el espíritu de lucha está grabado en el ADN del mamut y debe preservarse a todos los niveles para asegurar su continuidad.

En esta visión del deporte, el resultado es la consecuencia del esfuerzo y la constancia en los entrenos, no el objetivo inicial para el que vale cualquier medio. Lo que nos importa, y mucho, es la mejora y la forma en que se consigue.

Los resultados llegan a largo plazo como consecuencia del trabajo.

El esfuerzo cuesta, pero es importante remarcar que cuesta, pero no es sufrimiento.

Cuesta a veces salir de casa cuando llueve, pero, cualquier que haya tenido la ocasión de practicar deporte en condiciones que requieran un punto de superación personal, habrá experimentado los efectos positivos de la posterior liberación de endorfinas en el torrente sanguíneo y de los beneficios que esa pequeña o gran superación le reportará en su autoestima.

Cuando en la charla final de una sesión, muchos hablan con orgullo que el entreno ha sido intenso, duro, con placajes… siempre es cuando ellos se han esforzado mucho y, acto seguido, dicen que se lo han pasado muy bien. Eso es justamente lo que perseguimos porque el rugby es simplemente disfrutar jugando a tope con tus amigos.

Pensamos firmemente que un exceso de protección debilita e impide un sano crecimiento emocional para acostumbrarse a luchar y superar los pequeños (y a veces, grandes) problemas e inconvenientes que aparecen en la vida. Creemos que proteger excesivamente DESPROTEGE a nuestros hijos que no serán capaces de afrontar los retos que le vayan surgiendo. A veces, es bueno dejar que se equivoquen en pequeñas cosas para su aprendizaje.

Desde nuestro punto de vista, evitar su esfuerzo, no forma sino que deforma.

Nuestra propuesta es no evitarles el esfuerzo porque, al esforzarse, estamos contribuyendo a su educación e incidiendo directamente en su mejora personal.

Como padres, somos conscientes de esta realidad y queremos aprovechar las oportunidades que nos ofrece el deporte para formar a nuestros hijos en el esfuerzo.

¿Realmente ayudamos a nuestros hij@s con un exceso de protección apartando de su camino cualquier obstáculo? ¿No impedimos de esta forma su crecimiento y que puedan luchar para superar pequeños retos con todo lo que ello representa en términos de autoestima, confianza y preparación para su vida adulta?

La competición

Lo que realmente nos interesa es el esfuerzo que han puesto por conseguir el resultado o por intentarlo.

Una voluntad firme es el elemento imprescindible. Cuando un equipo se deja la piel en un partido, pese a no conseguir la victoria, nosotros consideramos que ha ganado y debemos irnos felices y satisfechos del partido jugado.

Por el contrario, un partido ganado jugando a un nivel inferior al que tenemos y, mucho peor, sin respetar el espíritu deportivo general y rugbístico en particular, hace que este partido sea una derrota bochornosa a pesar de haber hecho más marcas.

Y, si los jugadores se pelean entre ellos y no juegan como amigos, la pérdida es total.

Por el contrario, la oportunidad de jugar con equipos superiores nos regala la ocasión para persistir en la lucha, nunca rendirse.

¿A alguien le parece Andrés Iniesta un buen ejemplo para sus hijos por su trabajo, humildad y trato humano aparte de por sus cualidades deportivas? De eso hablamos.

Quien da todo lo que tiene, no está obligado a más.

Esfuerzo colectivo

En rugby el esfuerzo individual es la base sobre la que se asentará sólidamente el espíritu luchador de cada equipo apareciendo sinergias y complicidades de todo tipo entre los jugadores. Es crítico dejar de lado los egocentrismos tóxicos en una sociedad que parece impulsarnos en esa dirección. Cuando viene un jugador al equipo, nuestra obligación es acogerlo, será uno de nuestros compañeros y algunos de ellos, tus mejores amigos de por vida.

El club y diferentes categorías han pasado y pasarán por situaciones complicadas que han requerido y requerirán remar juntos para llegar a buen puerto. Ante las inevitables dificultades es cuando se muestra el verdadero carácter para salir adelante y superar en grupo las adversidades a las que nos enfrentemos.

Respeto

¿Algo más? Si, algo básico: el respeto a uno mismo, a los compañeros, a los entrenadores, a los jugadores más pequeños, al equipo contrario, al árbitro, a los padres y al público en general. Este respeto va íntimamente ligado a la cultura del esfuerzo siendo mucho más complicado en jugadores dominados por la cultura del ego.

Conclusión

Uno de los principales valores que nos caracteriza como club es la cultura del esfuerzo en equipo en contraposición a la cultura del ego y, junto con la formación de personas, es la base sobre la que se construye todo el proyecto.

No hay nada en la vida que se consiga sin esfuerzo.

La escuela de Gòtics Rugby Club apuesta firmemente por el deporte como herramienta para ayudar a inculcar a nuestr@s chic@s esta cultura del esfuerzo para conseguir:

  • Formación de personas
  • Formación de deportistas
  • Formación en valores
  • ¡Y con todo eso poder llegar a ser jugadores de rugby!

Cristian, Raül, Cris y Derti

Equipo de entrenadores S10 temporada 2021-22

L’esforç és fer tot allò que depèn de tu per aconseguir un objectiu i fer-ho el millor que puguis fer

Pep Marí